Nunca se va tan lejos como cuando no se sabe a dónde se va.


- Oliver Cromwell-


BLOG DE VIAJES

jueves, 11 de marzo de 2010

SAGRES O EL ÚLTIMO ADIÓS DE LOS MARINEROS

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Sagres es un pequeño pueblo que se encuentra junto al Cabo de San Vicente, ese punto último de Europa que vió pasar por última vez a multitud de marineros valientes dispuestos a explorar el Atlántico.

Humilde y acogedor, está muy alejado de los grandes puntos turísticos del Algarve, ya que se asienta en un enclave reconocido como Paraje Natural y nada que altere su paisaje es bien recibido en esta tierra árida, pero llena de encanto.

Su situación estratégica como nexo de unión entre Atlántico y Mediterráneo le confieren dos características a tener en cuenta:

1.- El agua es tremendamente fría, no os voy a engañar.
2.- Los vientos hacen de ella un paraíso para el surfista.

Precisamente ésta última la ha convertido en un refugio de hippies, surferos y gente joven con pocas necesidades de lujos: tan solo una tienda de campaña y una toalla.

Y es que si hay un protagonista indiscutible en Sagres, esa es la playa.

Una de las más conocidas y bonitas es la Praia de Beliche, una maravilla. Tendréis que bajar unas escaleras muy empinadas para llegar hasta ella, pero el esfuerzo se verá recompensado con una gran explanada de arena fina que esconde a su derecha pequeñas grutas con mucha encanto. Mi consejo es que os animéis a caminar la playa hasta el fondo, hacia la derecha, porque hay una especialmente acogedora que da sombrita natural y no os dejará que os queméis, y es que...ojo... aquí el sol y el viento son muy engañosos. Sin darte cuenta, acabarás como un cangrejo.

Desde Sagres se pueden visitar pueblos cercanos que esconden luagres preciosos, como Vila Do Obispo, Luz o Lagos.




Si seguís la carretera de San Vicente, un poquito antes de llegar al faro, vereis la fortaleza de Sagres, una construcción militar del s.XVII, que domina imponente la entrada al Mediterráneo.
Por desgracia resultó muy dañada por el tsunami que provocó el terremoto de 1755 y lo que hoy en día se ve es una reconstrucción de finales del XVIII.

Si entráis accederéis a una zona desde donde podréis tener una vista espectacular de los acantilados de toda la costa sur de Portugal.





Yo recomiendo acceder al interior, la entrada no es cara, pero eso sí... hace muchísimo viento y a veces puede hacer frío por muy verano que sea.

Luego se puede continuar la ruta hacia el faro, un lugar emblemático y cargado de historia, que ofrece unas puestas de sol preciosas.



Sin embargo, probablemente, uno de los encantos de esta pequeño paraíso es aquello que nadie ve, y es que este paraje está lleno de caminos que parecen no llevar a ninguna parte y sin embargo reservan al viajero intrépido, paisajes de íncreible belleza.

Yo os diré algunos:

Justo antes de llegar al faro (que no la fortaleza, y estando de frente) veréis a la derecha un camino de arena que parece no tener sentido, y otro a la izquierda, al otro lado de la carretera. El de la izquierda os llevará a una zona desde donde teneis unas vistas muy bonitas también de los acantilados y de la fortaleza.




Ahora imaginaros que ya volveis del faro… y pasais de largo los caminos de derecha e izquierda que os he nombrado (recordad, los primeros, los que están más cercanos al faro y que están uno enfrente de otro)…llegareis al segundo camino de arena que aparece a la izquierda, el oeste, y que parece que tampoco lleva a ninguna parte… pues si lo seguís con paciencia (en coche! Que andando os puede dar un síncope) llegareis a una cala perdida y pequeña poco conocida que suele estar prácticamente vacía.

Si según salís de aquí en vez de ir hacia Sagres os dirigís al norte encontrareis otras igualmente acogedoras.

Lo malo de esta zona es que las mejores calas o te las conoces o no las ves, porque no están señalizadas, pero una de las que sí lo están es la Praia do Castelejo, que merece mucho la pena y tiene un restaurante que no es exageradamente caro.
Además, todas estas playas de la zona oeste son perfectas para ir por la tarde porque te ofrecen una bonita puesta del sol sobre el mar y por tanto tienes luz hasta muy tarde, aunque los accesos son a través de caminos de tierra, a veces muy empinados, pero que pueden ser transitados con un coche.






DONDE COMER

Entrando al pueblo, a la derecha hay un restaurante con un soportal donde tienen mesas, que hacen un arroz caldoso con pescado muy rico, típico de la zona. Pero advertencia: lo hacen en el momento, es decir, pueden tardar 45 minutos en ponértelo en la mesa!, pero esto pasa en casi todos los restaurantes, se lo toman todo con mucha paciencia. Desgraciadamente soy incapaz de recordar el nombre.

También hay una pizzería muy rica en la esquina formada por la Rúa de Sao Vicente con la Rúa de Ns. de Graça.

En la R. Comandante Matoso se encuentran los pocos bares del pueblo.
El Dromedario, está muy bien para tomarte una copa por la noche y Agua Salgada, justo a su izquierda, ofrece buenas meriendas con sándwiches muy ricos y generosos. Además es cibercafé, por si necesitáis conectaros en algún momento.

Enfrente de la pizzería que os mencioné antes, hay una placita donde ponen terracitas. La mayoría son caras y no tienen nada de especial. Pero según entras en la plaza (veréis un kiosco de periódicos) hay un bar (maldición, tampoco recuerdo el nombre) que está siguiendo de frente a mano izquierda.
Es todo de maderita por dentro y tiene una decoración australiana.
Aquí los desayunos son para campeones. Están muy, pero que muy bien. Además si le dais coba al dueño (que es australiano, claro está) os contará sus aventurillas y como llegó a España siguiendo a una mujer que luego le abandonó por otro. Es bastante gracioso.

DONDE ALOJARTE

A la entrada del pueblo hay un edificio de apartahoteles con precios razonables y apartamentos muy espaciosos y bien preparados. Pero si quieres ir en plan mochilero, no te lo pienses.. dírigete al camping.

CURIOSIDADES

- Sagres tiene el privilegio de contar una cerveza que lleva su nombre y es muy popular en la zona.

- Aquí el nudismo está a la orden del día… nadie se mete con nadie y quien quiere va se desnuda y quien no quiere … pues no.



Y sobre todo recordar, hablar de Sagres es hablar de surcos en la arena...





De destellos en el agua...




Y amor oculto en sus esquinas...